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Conservar la Biodiversidad “Espero que hallaremos formas de coexistir con los osos”



Ubicada entre los cantones de Berna y Neuchâtel, la reserva natural de Fanel alberga castores, jabalíes salvajes, zorros y un alto número de aves.

Ubicada entre los cantones de Berna y Neuchâtel, la reserva natural de Fanel alberga castores, jabalíes salvajes, zorros y un alto número de aves.

(AFP)

En términos de biodiversidad, Suiza actúa de manera errónea, considera el responsable de Conservación Biológica de la Universidad de Berna. Para remediar esa situación, considera que políticos, maestros y ciudadanos comunes necesitan hacer más esfuerzos por apreciar la naturaleza.

Cuando lo encuentro, Raphaël ArlettazEnlace externo lleva dos tonos de verde: bosque y olivo. Figuras de aves decoran la ordenada estantería de su oficina. Una es de la abubilla, una especie que el científico comenzó a estudiar cuando tenía 17 años. Gracias a un proyecto de restauración que Arlettaz puso en marcha en la década de 1990, explotó la población suiza de esa especie, lo que es un gran éxito en materia de conservación.

Hoy, además de su puesto en la Universidad de Berna, este especialista de 55 años participa en la supervisión de la estación en el Valais del Instituto Ornitológico SuizoEnlace externo. El semblante de Arlettaz refleja tranquilidad, pero mi primera pregunta -planteada para entrar en calor- lo ensombrece: ¿Cómo actúa Suiza en términos de biodiversidad?

“¡Muy mal!”, deplora. “Fuimos uno de los últimos países del mundo occidental en adoptar una estrategia para la conservación de la biodiversidad tras nuestro compromiso en la Conferencia de Río en 1992. ¡Nos tomó más de 20 años, lo cual es una vergüenza para un país tan rico y tan desarrollado!”

Según el informe de 2015 de la Agencia Europea del Medio AmbienteEnlace externo, Suiza, con solamente el 6,5% de sus tierras reservadas como área protegida, se ubicó en último lugar entre los 38 países cubiertos por la investigación.

Sin embargo, Arlettaz dice que por lo menos las cosas son mejores que cuando era un colegial que aprendía sobre la vida salvaje.

“Entonces teníamos dos categorías de animales: los animales útiles, y los animales perjudiciales. ¡Era absolutamente horrible! Se han dado muchas mejoras en la manera en que abordamos los temas de la biodiversidad, pero debemos educar aún más a la gente sobre la importancia de la naturaleza”.

“Absolutamente estúpido”

Raphaël Arlettaz con la figura de una abubilla hecha por un estudiante.

(swissinfo.ch)

Para Arlettaz es necesario incrementar las actividades de divulgación para explicar lo que significa, por ejemplo, tener un depredador en el ecosistema. Se refiere al caso del lobo, el cual está de regreso en Suiza, y ocupa los titulares de la prensa cada vez que mata ovejas, y cuando las autoridades hablan de que su estado de animal protegido está bajo riesgo.

“Un depredador no solamente se come a su presa. El hecho de limitar la población de animales de pastoreo tiene un aspecto positivo para la biodiversidad que debe ser considerado”, señala y agrega que los depredadores afectan la evolución de sus presas. Retorna la mesa y me envía algunas preguntas.

“¿Por qué los ciervos rojos tienen unas piernas tan largas y grandes orejas? ¿Es porque le molesta la hierba cosquilleándole la panza? ¿Y tienen grandes orejas solamente para escuchar mejor el cuerno de los Alpes?”, inquiere antes de explicar que estas características son adaptaciones para evitar al lobo, con quien los ciervos rojos coevolucionaron. Eliminar depredadores significa suprimir un factor de evolución.

En 2016, los lobos mataron a 389 ovejas, cabras y otros animales de granja. Del total, 217 ataques - casi el 56% - tuvieron lugar en el cantón del Valais. Ahora hay una iniciativa popular para hacer del Valais una zona libre de lobos. Arlettaz, oriundo de ese cantón, está consternado.

“Esto es absolutamente estúpido y muestra el bajo nivel de educación de algunas personas en Suiza. Es asombroso que un país tan rico y desarrollado tenga aún mentalidades semejantes en algunos rincones de nuestros valles profundos. El lobo y el lince tienen un papel que desempeñar en la naturaleza”, insiste.

¿Qué tiene de especial la biodiversidad suiza?

Su variada topografía proporciona a Suiza una gran biodiversidad en términos de flora y fauna, pero como señala Arlettaz, el problema es su pequeño tamaño, lo que significa que las poblaciones de plantas y animales son pequeñas. Hay muchas especies de montaña, ya que los Alpes representan aproximadamente el 65% del paisaje suizo.

En términos de especies emblemáticas suizas, Arlettaz nombra a la cabra salvaje de los Alpes y al buitre barbudo, que fue reintroducido hace unas décadas y está prosperando. Luego está la salamandra alpina, la gamuza y las marmotas, que son populares entre los turistas.

“Hay una paleta de especies que hacen que la fauna suiza sea un poco especial en comparación con los países vecinos”, dice Arlettaz.

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¿Regreso del oso?

Un depredador que no tiene un gran papel actualmente en Suiza es el oso. De la Edad Media hasta el siglo XVIII, hubo osos por toda Suiza. Pero el último salvaje fue abatido en Graubünden en 1904.

Hoy en día unos 50 osos viven en los Alpes italianos, austriacos y eslovenos - donde las condiciones son generalmente perfectas para ellos, dice Arlettaz. Al igual que los lobos, pueden beneficiarse de la recuperación de especies como los ciervos, las gamuzas y las cabras de los Alpes. El único problema es la falta de tolerancia de las personas. “Tan pronto como hay algún daño o un encuentro entre los seres humanos y un oso, la gente tiene miedo”.

Los pocos osos que han cruzado la frontera suiza fueron cazados y abatidos porque eran considerados una amenaza. Sin embargo, Arlettaz, apasionado en su defensa de los depredadores, mantiene su optimismo.

“Espero que hallaremos formas de convivir con el oso. Si los italianos pueden, los suizos probablemente también. Lo mismo se aplica al lobo. Los italianos siempre han tenido lobos en las montañas de los Apeninos. Parece que ahora los franceses también pueden coexistir más o menos con el lobo.

En contraste con Suiza, el lobo nunca se extinguió en Italia, donde el mínimo histórico fue de unos 100 animales a principios de los años setenta. Hoy la población es cercana a los 1 800. El lobo también volvió a Francia desde los inicios de los años 90. El potencial de conflicto entre humanos y animales salvajes es mayor en los Alpes suizos, que están más densamente poblados que las montañas de Italia y Francia.

"Todo el mundo debería vivirlo"

Al preguntársele si tiene alguna especie favorita, Arlettaz nombra unas cuantas, incluido el buitre barbudo, un gran rapaz que fue exterminado de los Alpes a finales del siglo XIX. A partir de 1986, fue reintroducido en Austria, Suiza, Italia y Francia. Ahora hay alrededor de 200 en los Alpes, y la población actúa correctamente.

“Es fantástico observarlos porque son muy curiosos - ¡a veces vuelan de cinco a diez metros por encima de su cabeza! ¿Se imaginas un pájaro con una envergadura de tres metros volándole tan cerca? Creo que todos los suizos deberían experimentar eso alguna vez en la vida, y nunca olvidarían lo que es un buitre barbudo”.

¿Y qué encuentro ha tenido particularmente memorable con un animal? Esperando oír algo acerca de un descubrimiento en medio de una expedición, me sorprende cuando Arlettaz comparte una historia de apenas unas horas.

Aquella mañana, temprano, había conducido a una garganta cercana para buscar búhos reales, el ave de presa nocturna más grande del mundo. Lo descubrió en una roca a las 7:15 am. Diez minutos más tarde, llegó una segunda ave.

“Se sentó por detrás del primer pájaro y copularon. Permanecieron un rato y luego el macho se fue. La hembra se quedó hasta las 7:35 am, y luego fue a un nicho en el acantilado”, recuerda con los ojos brillantes.

Arlettaz piensa que todos debemos darnos más tiempo para apreciar la naturaleza - incluso si es solo una media hora antes de ir a trabajar.

“Tenemos que enseñar a la gente a disfrutar de la naturaleza más de lo que suelen hacerlo”.


Traducido del inglés por Marcela Águila Rubín

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