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El jefe del gobierno español Mariano Rajoy, el 7 de septiembre de 2017 en el palacio La Moncloa en Madrid

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El jefe del gobierno español Mariano Rajoy acude este viernes a Barcelona, capital de Cataluña, apenas 24 horas después que los dirigentes independentistas, en abierta insumisión a Madrid, lanzaran la campaña por el sí en el referéndum de autodeterminación prohibido.

Tras el mitin encabezado por el presidente regional Carles Puigdemont ante miles de independentistas la noche del jueves, el silencio reinaba entre los principales dirigentes políticos españoles contrarios al referéndum del 1 de octubre considerado ilegal por el Tribunal Constitucional.

A las 20H30 arrancó el acto en la antigua plaza de toros de Tarragona, una ciudad de 130.000 habitantes 100 km al sur de Barcelona. Unos 8.000 asistentes llenaron el pabellón decorado con tres grandes pancartas: "Hola Europa", "Hola República", "Hola nuevo país", rezaban.

Poco pareció importar las distintas advertencias de que el acto era ilegal y no podía celebrarse. "¿Has presentado alguna vez algún acto ilegal?", se mofaban los presentadores, que incluso mostraron una papeleta de la consulta, buscadas por la policía junto a todo el material de la votación.

"Pido confianza en el gobierno porque se actúa de forma gradual para garantizar que estos golpistas no se salgan con la suya", dijo el líder catalán del Partido Popular de Rajoy, Xavier García Albiol.

A las 18H00 (16H00 GMT), tras reunir a su consejo de ministros en Madrid, está prevista la reunión interna de partido del dirigente español con García Albiol y otros dirigentes de su formación en Cataluña.

Hasta ahora, sus advertencias y las maniobras de la fiscalía, que se querelló contra todo el ejecutivo regional, no alteraron los planes independentistas.

"Dijeron que este acto no se haría (...) Nos dicen que el día 1 de octubre no votaremos. ¿Y qué creéis que pasará el día 1 de octubre?", lanzó Puigdemont en el mitin inaugural de campaña.

"¡Claro que votaremos!", añadió mientras el público rugía "votaremos, votaremos".

- El no se abstiene -

Con mayoría absoluta en el parlamento regional desde 2015, los independentistas disponen de dos semanas para movilizar a los electores, especialmente sus críticos recelosos de participar.

Si gana el sí, prometen declarar una república independiente en esta región de 7,5 millones de habitantes en el noreste de España.

El gobierno de Puigdemont no estableció un mínimo de participación para considerar válido el resultado, pero conseguir una alta movilización es clave para su credibilidad.

Los partidos contrarios a la secesión no participarán en la campaña y piden a sus electores no ir a votar aunque ello lleve a una victoria abrumadora del sí.

"Esto es un engaño. Ellos quieren hacer un simulacro de referéndum para justificar una declaración de independencia", asegura a la AFP Salvador Illa, del Partido Socialista de Cataluña, contrario al voto.

"Parece que toda Cataluña es independentista. Y no es así, de hecho son minoría", se exclamaba el jueves en Tarragona Josep Enric Sabaté, un empresario de 44 años contrario a la secesión.

En su último sondeo en julio, el instituto demoscópico público catalán señalaba que un 41% de los catalanes quería la independencia contra un 49,4% que no.

"Si se planteara un referéndum de verdad, saldría el no. Pero este no es de verdad, solo irán a votar los suyos, ganarán y a ver qué pasa después", lamenta.

- Más presión -

Las instituciones españolas están aumentando la presión día tras día.

La fiscalía general del Estado ordenó el miércoles citar a los más de 700 alcaldes catalanes que quieren cooperar en el referéndum y detenerlos si no se presentan. Este jueves hizo lo mismo con los cinco miembros de la junta electoral que debe supervisar la votación.

Las autoridades prohibieron toda propaganda sobre "el referéndum ilegal" y cerraron el sitio web oficial del referéndum, restablecido poco rato después por el ejecutivo catalán en otra dirección.

Varios diarios de la región han evitado difundir la campaña institucional del 1 de octubre.

Por su parte, la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, anunció que en la capital catalana, con una quinta parte de la población regional, "se podrá participar" en la votación.

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AFP